miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL PLAN DE LAS 24 HORAS

En nuestros demas bebedores se nos presentaban frecuentemente epocas tan malas que jurabamos, que "nunca mas". Haciamos promesas por terminos tan largos como un aqo, o le prometiamos a alguien que no volveriamos a tocar el licor durante tres semanas, o tres meses. Y por supuesto, ensayamos la abstencion y contencisn completas durante diversos permodos de tiempo.

Eramos absolutamente sinceros cuando expresabamos estas declaraciones con firmeza y conviccisn. Con todo nuestro corazsn deseabamos no sentirnos borrachos otra vez. Tenmamos la determinacisn absoluta y jurabamos no volver a beber, pretendiendo alejarnos del alcohol durante un tiempo sumamente largo, hasta un futuro indefinido.

Con todo, a pesar de nuestras buenas intenciones, el resultado era casi inevitablemente el mismo. Eventualmente se desvanecma el recuerdo de los votos y los juramentos y todo el sufrimiento que los habma ocasionado. Volvmamos a beber y nos encontrabamos de repente envueltos en situaciones muy dificultosas. Nuestra ipoca de abstencisn, ese "nunca jamas", habma sido un tiempo demasiado corto.

Algunos de quienes hicimos ese tipo de promesas, mantenmamos una reserva privada: Nos decmamos a nosotros mismos que la promesa de no beber e aplicaba znicamente al "trago fuerte", y no a la cerveza o el vino. En esa forma llegamos a aprender, si es que no lo sabmamos ya, que la cerveza y el vino tambiin podman emborracharnos, y lo znico que tenmamos que hacer era beber en mayor cantidad para obtener los mismos efectos que nos producman los licores destilados. Tanto daqo nos hacman la cerveza o el vino como el que nos causaba el trago fuerte.

Es verdad que otros de nosotros lograron abandonar completamente el alcohol y mantener sus promesas exactamente hasta la fecha que habman fijado como lmmite. Luego, la sequma cedma el paso a una gran inundacisn de bebida y se encontraban nuevamente en dificultades, pero, en esta ocasisn, con la carga adicional de una nueva sensacisn de culpa y remordimiento.

Con tales batallas en nuestro pasado, nosotros los A.A. tratamos de evitar las expresiones "completamente abstemios" y "hacer juramentos". Nos recuerdan todos nuestros fracasos.

Aunque comprendemos muy bien que el alcoholismo es una condicisn permanente e irreversible, nuestra experiencia nos ha enseqado a no hacer promesas a largo plazo respecto a permanecer abstemios. Sabemos que es mas realista y mas exitoso el decir simplemente, "Solo por hoy, no voy a beber".

Aun si bebimos ayer, podemos decidir no beber el dma de hoy. Puede ser que maqana volvamos a beber. ?Quiin sabe si estaremos vivos? Pero durante estas 24 horas, decidimos no beber. No importa cual sea la tentacisn o provocacisn, tenemos la determinacisn de llegar a cualquier extremo que sea necesario para evitar el beber hoy.

Nuestros amigos y familiares se sienten muy recelosos al escucharnos las promesas de que, "En esta ocasisn realmente voy a cumplir", porque saben que tarde o temprano vamos a llegar nuevamente borrachos a casa. Por esa razsn no les prometemos dejar la bebida. Cada uno de nosotros se hace la promesa a sm mismo. Son nuestra salud y nuestra vida las que se encuentran en peligro. Somos nosotros, no nuestros familiares o amigos, quienes tenemos la obligacisn de dar los pasos necesarios para recuperarnos.

Si el deseo de beber es realmente fuerte, muchos de nosotros dividimos las 24 horas en partes mas pequeqas. Podemos soportar la tensisn temporal de no beber durante solo una hora; entonces, cuando esa hora pasa nos prometemos resistir otra hora mas, y asm sucesivamente. Muchos de nosotros empezamos nuestra recuperacisn en esta forma. De hecho, cada recuperacisn del alcoholismo ha comenzado con una hora de abstencisn.

Una versisn de este sistema es posponer simplemente la (prsxima) bebida.

(!Csmo vamos? ?Todavma esta tomandose su jugo de frutas? ?Realmente ha pospuesto esa bebida que mencionamos en la pagina trece? Si asm es, iste puede ser el comienzo de su recuperacisn).

La prsxima copa podrma obtenerse posteriormente, pero en este instante, la posponemos por lo menos durante el presente dma o momento, digamos por el resto de este capmtulo.

El plan de 24 horas es muy flexible. Podemos iniciarlo de nuevo en cualquier momento, y dondequiera que estemos. En el hogar, en el trabajo, en un bar o en una pieza de hospital, a las cuatro de la tarde o a las tres de la maqana, podemos decidir no tomar una coa durante las prsximas 24 horas, o cinco minutos.

Si se renueva constantemente, este plan evita la debilidad intrmnseca en mitodos tales como hacer promesas o juramentos de abstencisn. Un permodo de continencia y una promesa pueden eventualmente tener algzn ixito, tal como se planes, y por consiguiente nos sentiremos libres para beber de nuevo. Pero el dma de hoy siempre esta a nuestro alcance. La vida es cotidiana; el dma de hoy es todo lo que tenemos; y cualquier persona puede permanecer un dma sin beber.

Primero que todo, tratemos de vivir en el presente para permanecer sobrios. Esto funciona maravillosamente. Una vez que la idea se ha convertido en parte vital de nuestra manera de pensar, vemos que la vida en segmentos de 24 horas es tambiin una forma efectiva y satisfactoria de manejar muchos otros asuntos.

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