La aventura espiritual de A.A. tal como fue
experimentada por miembros individuales.
PROLOGO
Tomó cinco años de cuidadosa preparación a partir del día en que uno de los miembros de A.A. hizo notar la necesidad de este libro. La descripción de Alcohólicos Anónimos como un "programa espiritual" ha confundido a algunos recién llegados, ya que muchos tienden a identificar lo "espiritual" con lo "religioso". Pero como dijo nuestro co-fundador el Dr. Bob (en un artículo de A.A. Grapevine). "Nosotros no estamos ligados a ninguna doctrina teológica . . . En nuestra organización existimos muchas mentes diferentes".
"Llegamos a creer . . ." está diseñado como una salida para la rica diversidad de creencias implícitas en "Dios tal como lo entendimos". La mayor parte del material fue escrito expresamente para este libro, a solicitud de la Oficina de Servicio General de Nueva York. Los lugares de origen de cada historia o los comentarios breves indican lo amplia que fue la respuesta. La Comunidad puede estar agradecida con todos aquellos que se tomaron la molestia de escribir sus jornadas espirituales, ya sea que sus contribuciones aparezcan o no en el presente volumen. Sin un punto de vista tan amplio del pensamiento de los miembros, no hubiera sido posible hacer una selección realmente representativa.
EXPERIENCIAS ESPIRITUALES
EL HA ESTADO ESCUCHANDO
En mi temprana juventud fui colocado ante una disyuntiva; lo que parecía ser una monótona vida moral, o lo que parecía ser una excitante vida de aventura . . . después de unos tragos de alcohol. Yo había sido criado en la tradición de un Dios inflexible y vengativo, que estaba pendiente de cada una de las cosas que hacía. No podía trabajar mucho sobre el amor a una deidad de esa naturaleza, y por eso me hacía sentirme culpable. Pero después de uno o dos tragos, olvidaba mi culpa. ¡Esto, decidí, era la vida para mí!.
Comenzó siendo suficientemente placentera, fomentando sueños de resplandeciente fama y fortuna. Pero esta vida gradualmente regresó a ser una constante pesadilla de miedo y remordimiento sobre mi condición y resentimiento e ira ante el modo normal de vida que discurría a mi alrededor, y al que aparentemente no podía pertenecer. La verdad es que bebía para salirme de la sociedad, llegando gradualmente a un estado mental que anuló toda clase de contacto social o moral con cualquier persona. Pero en esa época no pude ver que mi forma excesiva de beber fuera la causa. Llegué a convencerme de que Dios y la sociedad me habían olvidado, negándome las oportunidades en la vida. No podía ver una razón para vivir. Carecía del valor para matarme, pero creo que la desesperación hubiera llegado a romper esta barrera que me ponía la cobardía, si no hubiera sido por una experiencia que cambió mi enfoque mental por completo.
ORACION
Dentro de A.A. hemos encontrado que los buenos resultados
de la oración son incuestionables.
Estos son temas de conocimiento y experiencia. Todos
aquellos que han persistido han encontrado una fortaleza que
por lo regular no es la propia. Han encontrado
sabiduría más allá de su capacidad normal. Y han
encontrado cada vez más una tranquilidad espiritual que
puede mantenerse firme a pesar de las
circunstancias difíciles.
LIBERACION DE LA OBSESION
En las últimas etapas de nuestra bebida,
la voluntad de resistir se ha escapado.
Sin embargo, cuando admitimos la derrota total y estamos
enteramente dispuestos a tratar de vivir conforme a los principios
de A.A., nuestra obsesión se desvanece y entramos a una
nueva dimensión, la libertad bajo la voluntad
de Dios, tal como lo comprendemos.
UN DESPERTAR ESPIRITUAL
¿Es la sobriedad todo lo que habremos de
esperar de un despertar espiritual? No,
la sobriedad es apenas un principio; es tan sólo
el primer don del primer despertar. Si han de
recibirse más dones, nuestro
despertar tiene que continuar.
Conforme adelanta, encontramos que poco a poco
podemos desechar la antigua vida - la que no dio
resultado - por una nueva vida que puede
y lo hará bajo cualquier
condición.
LA BUSQUEDA
Usted se pregunta a si mismo.
"¿Quién soy?" . . . "¿Dónde estoy? . . . ¿Para dónde
voy?. El proceso de iluminación es generalmente
lento. Pero al final, nuestra búsqueda siempre
trae un hallazgo. Estos grandes misterios
están, después de todo, encerrados en
una completa sencillez.
COINCIDENCIA?
La fe en un Poder Superior
y las demostraciones milagrosas de ese
Poder en las vidas de seres humanos
es tan antigua como el mismo
hombre
UN PODER SUPERIOR
Nuestros conceptos
de un Poder Superior y de
Dios - como lo entendemos -, le
brindan a todos una elección casi ilimitada
de creencia espiritual y de
PROGRESO ESPIRITUAL
No somos santos.
Lo que importa es que tengamos buena
voluntad para crecer siguiendo
caminos espirituales. Los principios
que hemos anotado son guías hacia
el progreso. Buscamos el progreso
PROGRESO ESPIRITUAL
No somos santos.
Lo que importa es que tengamos buena
voluntad para crecer siguiendo
caminos espirituales. Los principios
que hemos anotado son guías hacia
el progreso. Buscamos el progreso
espiritual más bien que la
perfección espiritual.
espiritual más bien que la
perfección espiritual.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
EL PLAN DE LAS 24 HORAS
En nuestros demas bebedores se nos presentaban frecuentemente epocas tan malas que jurabamos, que "nunca mas". Haciamos promesas por terminos tan largos como un aqo, o le prometiamos a alguien que no volveriamos a tocar el licor durante tres semanas, o tres meses. Y por supuesto, ensayamos la abstencion y contencisn completas durante diversos permodos de tiempo.
Eramos absolutamente sinceros cuando expresabamos estas declaraciones con firmeza y conviccisn. Con todo nuestro corazsn deseabamos no sentirnos borrachos otra vez. Tenmamos la determinacisn absoluta y jurabamos no volver a beber, pretendiendo alejarnos del alcohol durante un tiempo sumamente largo, hasta un futuro indefinido.
Con todo, a pesar de nuestras buenas intenciones, el resultado era casi inevitablemente el mismo. Eventualmente se desvanecma el recuerdo de los votos y los juramentos y todo el sufrimiento que los habma ocasionado. Volvmamos a beber y nos encontrabamos de repente envueltos en situaciones muy dificultosas. Nuestra ipoca de abstencisn, ese "nunca jamas", habma sido un tiempo demasiado corto.
Algunos de quienes hicimos ese tipo de promesas, mantenmamos una reserva privada: Nos decmamos a nosotros mismos que la promesa de no beber e aplicaba znicamente al "trago fuerte", y no a la cerveza o el vino. En esa forma llegamos a aprender, si es que no lo sabmamos ya, que la cerveza y el vino tambiin podman emborracharnos, y lo znico que tenmamos que hacer era beber en mayor cantidad para obtener los mismos efectos que nos producman los licores destilados. Tanto daqo nos hacman la cerveza o el vino como el que nos causaba el trago fuerte.
Es verdad que otros de nosotros lograron abandonar completamente el alcohol y mantener sus promesas exactamente hasta la fecha que habman fijado como lmmite. Luego, la sequma cedma el paso a una gran inundacisn de bebida y se encontraban nuevamente en dificultades, pero, en esta ocasisn, con la carga adicional de una nueva sensacisn de culpa y remordimiento.
Con tales batallas en nuestro pasado, nosotros los A.A. tratamos de evitar las expresiones "completamente abstemios" y "hacer juramentos". Nos recuerdan todos nuestros fracasos.
Aunque comprendemos muy bien que el alcoholismo es una condicisn permanente e irreversible, nuestra experiencia nos ha enseqado a no hacer promesas a largo plazo respecto a permanecer abstemios. Sabemos que es mas realista y mas exitoso el decir simplemente, "Solo por hoy, no voy a beber".
Aun si bebimos ayer, podemos decidir no beber el dma de hoy. Puede ser que maqana volvamos a beber. ?Quiin sabe si estaremos vivos? Pero durante estas 24 horas, decidimos no beber. No importa cual sea la tentacisn o provocacisn, tenemos la determinacisn de llegar a cualquier extremo que sea necesario para evitar el beber hoy.
Nuestros amigos y familiares se sienten muy recelosos al escucharnos las promesas de que, "En esta ocasisn realmente voy a cumplir", porque saben que tarde o temprano vamos a llegar nuevamente borrachos a casa. Por esa razsn no les prometemos dejar la bebida. Cada uno de nosotros se hace la promesa a sm mismo. Son nuestra salud y nuestra vida las que se encuentran en peligro. Somos nosotros, no nuestros familiares o amigos, quienes tenemos la obligacisn de dar los pasos necesarios para recuperarnos.
Si el deseo de beber es realmente fuerte, muchos de nosotros dividimos las 24 horas en partes mas pequeqas. Podemos soportar la tensisn temporal de no beber durante solo una hora; entonces, cuando esa hora pasa nos prometemos resistir otra hora mas, y asm sucesivamente. Muchos de nosotros empezamos nuestra recuperacisn en esta forma. De hecho, cada recuperacisn del alcoholismo ha comenzado con una hora de abstencisn.
Una versisn de este sistema es posponer simplemente la (prsxima) bebida.
(!Csmo vamos? ?Todavma esta tomandose su jugo de frutas? ?Realmente ha pospuesto esa bebida que mencionamos en la pagina trece? Si asm es, iste puede ser el comienzo de su recuperacisn).
La prsxima copa podrma obtenerse posteriormente, pero en este instante, la posponemos por lo menos durante el presente dma o momento, digamos por el resto de este capmtulo.
El plan de 24 horas es muy flexible. Podemos iniciarlo de nuevo en cualquier momento, y dondequiera que estemos. En el hogar, en el trabajo, en un bar o en una pieza de hospital, a las cuatro de la tarde o a las tres de la maqana, podemos decidir no tomar una coa durante las prsximas 24 horas, o cinco minutos.
Si se renueva constantemente, este plan evita la debilidad intrmnseca en mitodos tales como hacer promesas o juramentos de abstencisn. Un permodo de continencia y una promesa pueden eventualmente tener algzn ixito, tal como se planes, y por consiguiente nos sentiremos libres para beber de nuevo. Pero el dma de hoy siempre esta a nuestro alcance. La vida es cotidiana; el dma de hoy es todo lo que tenemos; y cualquier persona puede permanecer un dma sin beber.
Primero que todo, tratemos de vivir en el presente para permanecer sobrios. Esto funciona maravillosamente. Una vez que la idea se ha convertido en parte vital de nuestra manera de pensar, vemos que la vida en segmentos de 24 horas es tambiin una forma efectiva y satisfactoria de manejar muchos otros asuntos.
Eramos absolutamente sinceros cuando expresabamos estas declaraciones con firmeza y conviccisn. Con todo nuestro corazsn deseabamos no sentirnos borrachos otra vez. Tenmamos la determinacisn absoluta y jurabamos no volver a beber, pretendiendo alejarnos del alcohol durante un tiempo sumamente largo, hasta un futuro indefinido.
Con todo, a pesar de nuestras buenas intenciones, el resultado era casi inevitablemente el mismo. Eventualmente se desvanecma el recuerdo de los votos y los juramentos y todo el sufrimiento que los habma ocasionado. Volvmamos a beber y nos encontrabamos de repente envueltos en situaciones muy dificultosas. Nuestra ipoca de abstencisn, ese "nunca jamas", habma sido un tiempo demasiado corto.
Algunos de quienes hicimos ese tipo de promesas, mantenmamos una reserva privada: Nos decmamos a nosotros mismos que la promesa de no beber e aplicaba znicamente al "trago fuerte", y no a la cerveza o el vino. En esa forma llegamos a aprender, si es que no lo sabmamos ya, que la cerveza y el vino tambiin podman emborracharnos, y lo znico que tenmamos que hacer era beber en mayor cantidad para obtener los mismos efectos que nos producman los licores destilados. Tanto daqo nos hacman la cerveza o el vino como el que nos causaba el trago fuerte.
Es verdad que otros de nosotros lograron abandonar completamente el alcohol y mantener sus promesas exactamente hasta la fecha que habman fijado como lmmite. Luego, la sequma cedma el paso a una gran inundacisn de bebida y se encontraban nuevamente en dificultades, pero, en esta ocasisn, con la carga adicional de una nueva sensacisn de culpa y remordimiento.
Con tales batallas en nuestro pasado, nosotros los A.A. tratamos de evitar las expresiones "completamente abstemios" y "hacer juramentos". Nos recuerdan todos nuestros fracasos.
Aunque comprendemos muy bien que el alcoholismo es una condicisn permanente e irreversible, nuestra experiencia nos ha enseqado a no hacer promesas a largo plazo respecto a permanecer abstemios. Sabemos que es mas realista y mas exitoso el decir simplemente, "Solo por hoy, no voy a beber".
Aun si bebimos ayer, podemos decidir no beber el dma de hoy. Puede ser que maqana volvamos a beber. ?Quiin sabe si estaremos vivos? Pero durante estas 24 horas, decidimos no beber. No importa cual sea la tentacisn o provocacisn, tenemos la determinacisn de llegar a cualquier extremo que sea necesario para evitar el beber hoy.
Nuestros amigos y familiares se sienten muy recelosos al escucharnos las promesas de que, "En esta ocasisn realmente voy a cumplir", porque saben que tarde o temprano vamos a llegar nuevamente borrachos a casa. Por esa razsn no les prometemos dejar la bebida. Cada uno de nosotros se hace la promesa a sm mismo. Son nuestra salud y nuestra vida las que se encuentran en peligro. Somos nosotros, no nuestros familiares o amigos, quienes tenemos la obligacisn de dar los pasos necesarios para recuperarnos.
Si el deseo de beber es realmente fuerte, muchos de nosotros dividimos las 24 horas en partes mas pequeqas. Podemos soportar la tensisn temporal de no beber durante solo una hora; entonces, cuando esa hora pasa nos prometemos resistir otra hora mas, y asm sucesivamente. Muchos de nosotros empezamos nuestra recuperacisn en esta forma. De hecho, cada recuperacisn del alcoholismo ha comenzado con una hora de abstencisn.
Una versisn de este sistema es posponer simplemente la (prsxima) bebida.
(!Csmo vamos? ?Todavma esta tomandose su jugo de frutas? ?Realmente ha pospuesto esa bebida que mencionamos en la pagina trece? Si asm es, iste puede ser el comienzo de su recuperacisn).
La prsxima copa podrma obtenerse posteriormente, pero en este instante, la posponemos por lo menos durante el presente dma o momento, digamos por el resto de este capmtulo.
El plan de 24 horas es muy flexible. Podemos iniciarlo de nuevo en cualquier momento, y dondequiera que estemos. En el hogar, en el trabajo, en un bar o en una pieza de hospital, a las cuatro de la tarde o a las tres de la maqana, podemos decidir no tomar una coa durante las prsximas 24 horas, o cinco minutos.
Si se renueva constantemente, este plan evita la debilidad intrmnseca en mitodos tales como hacer promesas o juramentos de abstencisn. Un permodo de continencia y una promesa pueden eventualmente tener algzn ixito, tal como se planes, y por consiguiente nos sentiremos libres para beber de nuevo. Pero el dma de hoy siempre esta a nuestro alcance. La vida es cotidiana; el dma de hoy es todo lo que tenemos; y cualquier persona puede permanecer un dma sin beber.
Primero que todo, tratemos de vivir en el presente para permanecer sobrios. Esto funciona maravillosamente. Una vez que la idea se ha convertido en parte vital de nuestra manera de pensar, vemos que la vida en segmentos de 24 horas es tambiin una forma efectiva y satisfactoria de manejar muchos otros asuntos.
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